#10 Canales de venta  – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

#10 Canales de venta – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

Te voy a hacer una pregunta sencilla: ¿prefieres vender 100 a 100€ o vender 1000 a 50€?

No es una pregunta trampa, no hay una respuesta correcta, sino la que se ajuste más a tu negocio.

Si la respuesta es que prefieres vender 1000 a menor precio, ¿por qué no te pones a ello? ¿por qué no buscas un canal de ventas, un canal de distribución antes que poner todos tus esfuerzos en vender de forma directa?

Puedes hacer las dos cosas, por supuesto.  Y las ventas directas te irán mejor cuanto mejor crees tu marca. Cuanto más marca tienes, más te interesa controlar las ventas de forma directa sin intermediarios.

Hasta ese momento, sin embargo, un canal de venta, que no tiene que ser un distribuidor, suele ser una buena opción a cambio de un margen (que puede ser muy variable).

Pondré un ejemplo, la marca Minimalismbrand que vende productos propios (complementos para hombre y camisetas) vende de forma directa. Pero también vende a través de Amazon, al mismo precio que en su tienda online. Su margen es menor, porque Amazon se queda con una pequeña parte, pero les compensa. En su caso las ventas por este marketplace son pequeñas, pero lo que están consiguiendo es dar a conocer la marca y conseguir nuevos clientes que de otra forma no tendrían.

No estoy diciendo que utilices Amazon para vender tus productos, ni mucho menos, lo que digo es que en función de tus objetivos debes buscar un canal de ventas que te ayude a conseguirlos.

Tan solo tienes que tener en cuenta una regla: que el canal no te canibalice, que no pueda suplantarte, y controla siempre el producto y su precio final.

Otra cuestión a tener en cuenta es que cuanto más exclusivo sea tu producto o servicio, menos interesante será para ti un canal de ventas que puede diluir la fuerza de tu marca. Eso es algo qué solo puedes valor tú. Como te decía al principio, no hay una respuesta correcta.


#9 Poner precio a nuestros productos y servicios – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

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¡Qué dificil es poner precio a nuestro trabajo! Bien sea un producto o un servicio, no queremos pasarnos, pero tampoco quedarnos cortos. ¿Cómo ponemos los precios en nuestro negocio?

El punto de partida para poner precio a un producto o servicio es conocer cuánto nos cuesta a nosotros producir ese bien. Muchas veces se nos olvida, no hay que empezar la casa por el tejado. Comienza por calcular al máximo detalle, cuánto te cuesta producir cada unidad de producto o servicio que ofreces.

Los servicios los puedes calcular como horas de trabajo o bien como paquetes cerrados de servicios tipo. De todas formas, al final tienes que saber cuántas horas de trabajo te llevan esos paquetes y por tanto, la unidad de trabajo como hora trabajada es un buen parámetro para calcular los costes.

Poner precio a una hora de trabajo es más sencillo de lo que parece. lo complicado es no equivocarse en cuántas horas de trabajo son necesarias para hacer determinada tarea. Es ahí donde flaquean las cuentas normalmente.

Hoy no me quiero entretener en el cálculo del tiempo para ejecutar tareas, solo en la parte de ponerle precio.

Es probable que tu servicio tenga productos que necesitas para ejecutar la actividad que sea, así que no olvides contabilizar el precio de los productos que utilizas, de todos, aunque ofrezcas un servicio.

Ten en cuenta que los costes de un bien (producto o servicio) no son solamente los costes variables asociados a la prestación del producto o servicio, sino también los costes comerciales, logísticos, postventa, atención al cliente, etc.

Hay tres elementos a tener en cuenta a la hora de poner precio a las cosas en un negocio, que se suman unas a otras, de forma general y resumida:

  • Calculando las horas de trabajo (horas/hombre) de poner el producto a la venta, venderlo, y realizar las tareas postventa que correspondan.
  • Costes materiales del producto o servicio.
  • Margen comercial.

Ten en cuenta que debes repercutir los costes fijos y estructurales de tu negocio (local, oficina, teléfono, papel, imprenta, marketing no asociado a variable sobre ventas, costes financieros, servidores web, servicios técnicos, etc.) en los productos o servicios que vendes. Puedes decidir que son asumidos por el margen comercial, pero mucho cuidado con pillarte los dedos.

Normalmente un margen comercial menor del 30% de media puede llegar a ser un problema precisamente porque los costes fijos no contabilizados se comen este margen.

Para que te hagas una idea, una gran superficie de productos de gran consumo se puede considerar un éxito si su beneficio neto final es de un 5%. Una consultora de desarrollo puede estar entorno al 10% de margen de beneficio neto y eso también es un gran éxito.

Para alcanzar esos márgenes netos, es necesario un margen mucho mayor en cada unidad de producto o servicio vendido.

Una forma de saber si tienes el precio adecuado para que tu negocio prospere, es calcular cuántas ventas tienes que realizar para tener un negocio rentable. Si esa cantidad de ventas tiene sentido alcanzarlas con los recursos que has contabilizado cuando has calculado el precio del producto/servicio, todo va bien.

Si el resultado es que necesitas vender una cantidad loca de unidades, algo inalcanzable con tus recursos, ya sabes que tu negocio falla.

Y recuerda, si tu precio es mayor que el de la competencia, tendrás que aportar más valor que tu competencia. No hay trucos. Si no aportas más que otro no puedes cobrar más que ese otro.


#8 Parámetros de medida – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

El fracaso de un negocio puede estar provocado por muchas cosas, pero la mayor parte tienen su origen en que no se miden las cosas que pasan en la empresa. No se mide la disponibilidad de tesorería a medio y largo plazo, o no se miden los resultados comparativos de acciones de marketing y se gasta más dinero de la cuenta por desconocimiento de toda esta información, que en realidad tenemos al alcance de la mano.

En casos más extremos no se han medido bien los costes y esto provoca pérdidas. No, no estoy diciendo ninguna barbaridad, esta situación es más común de lo que puedas pensar. Ocurre por ejemplo en profesionales del comercio electrónico no experimentados que no cuantifican los costes de la atención al cliente o el de la gestión de devoluciones. El resultado es que los márgenes pueden llegar a disminuir peligrosamente y ponen en peligro la sostenibilidad del negocio.

Por tanto, todo lo que ocurre en nuestra empresa debemos medirlo. Pero claro, qué medimos, no vamos a acumular datos a lo loco. Medir no es acumular datos, medir es recoger datos selectivamente y analizarlos para obtener conclusiones.

Antes de ponerte a medir tienes que definir los objetivos de lo que quieres conseguir:

  • Medir costes reales de determinadas operaciones.
  • Medir el impacto de una campaña de marketing o comparar el impacto de varias campañas.
  • Medir el ROI de un canal de venta.
  • Medir la satisfacción de los clientes.
  • Medir la fidelización del cliente.
  • … lo que tú quieras.

Pon el objetivo que quieras, pero un objetivo de negocio, que implique saber qué hacer para vender más y mejor.

Ahora para cada objetivo establece los parámetros o variables que te pueden dar la información que necesitas. Si es uno mejor que dos, y como máximo tres parámetros por objetivo.

Una vez que tenemos los parámetros, éstos hay que convertirlos en cuantitativos si no lo son, o definir unos parámetros alternativos cuantitativos que nos permitan conocer la información que necesitas.

Cuando ya tenemos todo esto lo siguiente es marcar los tiempos de medida, los momentos en los que se va a medir.

Resumo los pasos:

  1. Definir objetivos.
  2. Establecer los parámetros que debemos conocer para conseguir esos objetivos.
  3. Convertir esos parámetros en cuantitativos o utilizar parámetros alternativos que nos permitan cuantificar.
  4. Concretar el momento de realizar las mediciones y lo que van a durar en el tiempo.

Ahora ya estás preparado para medir con efectividad. Tan solo queda el último paso: implementar los medios para realizar las mediciones.

En este último punto puede que necesites ayuda técnica. En realidad seguro que necesitas ayuda técnica si esta no es tu especialidad.

También necesitarás ayuda si no tienes muy claro qué parámetros debes medir para conseguir tus objetivos. Te sugiero que empieces por bucear en internet y leer lo que otros profesionales miden y cómo lo hacen.

Te dará pistas de lo que tú debes hacer para tu negocio. Pero recuerda, hay pocos negocios iguales, así que no intentes copiar lo que hacen otros. Diseña tu propio sistema de mediciones y evoluciónalo con el tiempo para mejorarlo poco a poco.

Lo más importante es que puedas sacar conclusiones rápido y te sea realmente útil para mejorar ta negocio.


#7 Personaliza el producto/servicio. Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

#7 Personaliza el producto/servicio. Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

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El mejor negocio es aquél que vende un producto estándar a mucha gente (si no el mejor, al menos uno de los mejores). Es altamente escalable y el producto es el mismo para todos, con lo que el soporte al usuario siempre tiene las mismas incidencias, y su mantenimiento también es estándar.

Pero ese producto perfecto es lo más difícil de conseguir. Si lo que tenemos es un servicio, entonces las cosas se complican aún más y de tu descripción general del servicio surgen todo tipo de variantes de personalización diferentes para cada cliente, con las consecuentes diferencias en el soporte y mantenimiento.

¿Entonces es buena idea o no la personalización?

La respuesta rápida es que es la personalización es buena, pero hay que hacerla correctamente y dentro de unos parámetros preestablecidos para que no generen más problemas o dificultades que beneficios.

Debes saber dónde está el equilibrio de la personalización en tu negocio. Pondré como ejemplo Agenciapodcast.com, mi último proyecto que ofrece podcasting para empresas llave en mano. Se trata de un servicio basado en recursos humanos. La forma de hacerlo escalable ha sido en este caso ofrecer un paquete cerrado con unos servicios determinados a un precio fijo. Y determinadas tareas de estos paquetes de servicio, automatizarlas o ayudarnos de una herramienta propia.

Pero somos conscientes de que como todo servicio, requiere adaptarse a las necesidades específicas de los clientes. Por tanto, hay una serie de parámetros que son personalizables, no cualquier cosa, solamente esos parámetros que están controlados en cuanto a costes de puesta en marcha y gestión. Además, internamente tenemos establecido un precio por unidad de trabajo que nos sirve para presupuestar esta personalización sin riesgo a equivocarnos.

Si personalizas, aportas valor añadido. El valor añadido es la clave de la fidelización de clientes. Y sólo la fidelización de clientes es lo que permite a los negocios crecer y llegar al éxito.


#6 Conoce tu sector y a tu competencia – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

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No son pocas las ocasiones en las que le pregunto a un emprendedor sobre su competencia y la respuesta comienza por «en esta zona no tengo competencia» o «no hay nadie que haga esto como lo hago yo».

Mi respuesta es siempre la misma: mal asunto. Si no tienes competencia significa que vas a abrir un mercado nuevo, y eso está reservado a grandes innovadores y / o a negocios con mucho dinero por delante.

La realidad es que sí tienen competencia, aunque eso no invalida sus respuestas. Veamos por qué.

Caso «en esta zona no tengo competencia»

Suponiendo que sea cierto, que en la zona local de actuación no hay competencia, hoy en día el mundo es global y no podemos separar completamente el lado offline del lado online. Esto quiere decir, que cualquier otro negocio similar en otra zona geográfica distante puede convertirse en competencia. Al menos debemos tenerlo en cuenta según el tipo de negocio del que se trate para que no se nos pase por alto un competidor.

Caso «no hay nadie que haga esto como lo hago yo»

Suponiendo que sea cierto, la competencia no sólo es aquél que hace lo mismo que tú de la misma manera que tú, sino cualquiera que hace lo mismo que tú de la forma que sea, o algo parecido a lo tuyo, o simplemente hace algo u ofrece algo que puede sustituir tu producto o servicio. Pondré un ejemplo muy sencillo. Si pongo un lavadero de coche automático y no hay ninguno en 50km a la redonda, entonces «nadie lava los coches como yo lo hago». Esto no quiere decir que no tengo competencia. Mi competencia son los lavacoches manuales profesionales, los lavaderos en autoservicio y cualquier otro sistema que pueda existir que permita lavar un coche.

Por tanto, es muy importante conocer muy bien tu sector y a tu competencia, que no siempre tiene que ser exactamente de tu mismo sector.

Aprende de lo mejor de tu competencia. Corrige sus errores y mejora sus aciertos. Inspírate en ellos si es necesario, pero avanza un paso por delante.


#5 Sólo tienes una cosa que hacer – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

#5 Sólo tienes una cosa que hacer – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

Serie ¿Cuánto has vendido esta semana? Capítulo 5: Sólo tienes una cosa que hacer.

Resumen del capítulo:

En relación a las tareas que hay que realizar en un negocio hay mucho escrito. Se habla mucho del hombre orquesta y del autónomo que hace de todo porque está solo en su negocio. Tener una larga lista de tareas por hacer, y de muy diversa índole, puede ser una carga difícil de gestionar.

Daré dos pautas para intentar contribuir a una mayor fluidez en la ejecución de las múltiples tareas del emprendedor y su negocio, del autónomo y sus tareas, del empresario y sus labores. Me da igual cómo te hagas llamar, trabajas para ti mismo y hay cosas que debes hacer en persona y otras que deberías delegar o externalizar. Te contaré cuál es mi criterio para externalizar un servicio con un proveedor.

Ahora vamos, como siempre por partes. Hay tres cosas de las que te quiero hablar hoy:

  • Gestión del tiempo, en general, para ser más productivo y más feliz.
  • Delegar y externalizar servicios.
  • Salir a vender: que es de lo que va este podcast y lo que da título al capítulo de hoy.

Gestión del tiempo:

Delegar:

  • Por áreas de actividad, define los puestos y los cometidos de cada puesto por escrito. Si te resulta complicado, haz una lista de tareas dentro de tu negocio, ordénalas y descríbelas lo mejor posible.  Después las agrupas por perfil, por tipo, y ya tienes los grupos de actividad que puedes delegar.

Externalizar:

  • ¿Es una actividad que genera entrada de dinero? Si la actividad tiene impacto en la cuenta de resultados, mejor no externalizarla.

Salir a vender: sólo tienes una cosa que hacer, y eso es salir a vender. Todo lo que hagas tiene que tener como objetivo final la venta. Preocúpate sólo de eso, y cuando hayas vendido ya habrá tiempo para todo lo demás.


#4 Enséñalo – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

#4 Enséñalo – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

Serie ¿Cuánto has vendido esta semana? Capítulo 4: Enséñalo.

¿Cuánto vale una idea? Normalmente las ideas valen alrededor del 1% de los negocios. Hay una imagen que me he encontrado por casualidad en Twitter después de grabar este capítulo que es realmente representativa de esto que estoy diciendo. Aquí la referencia de la web (en inglés).

#4 Enséñalo - Serie ¿Cuánto has vendido esta semana? 1

Lo que en esa imagen se indica en inglés es que una idea brillante por sí misma no vale más de 20 dólares si no se hace nada con ella. Y una mala idea, que vale 1 dólar, puede construir un negocio de diez millones de dólares con una ejecución brillante.

Enseñando, contando lo que queremos hacer y después lo que estamos haciendo es como conseguimos mejorar cualitativamente nuestro producto o servicio.

Pedir consejo, opinión primero a los más cercanos, luego a colegas y otras personas del entorno, o al revés.

Lo importante es contarlo para localizar las necesidades reales de los demás con respecto a lo que nosotros pensamos.

¿Te acuerdas de la «venta sobre plano» y de las entrevistas para afinar el producto? Pues esto es una parte importante. Enseña lo que vas a hacer.

Te invito a que escuches el podcast completo, son sólo cinco minutos.


#3 Vender sobre plano – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

#3 Vender sobre plano – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

Serie ¿Cuánto has vendido esta semana? Capítulo 3: Vender sobre plano.

Resumen del capítulo: El planteamiento de hoy es ser capaces de aprender de otros negocios. El principal negocio que ha existido y que sigue existiendo en España, uno de los más importantes, es el del sector inmobiliario. Para que te hagas una idea en el año 2018 el sector inmobiliario movió en España 165 mil millones de euros. Así que algo harán bien, aparte de que todos necesitamos una casa para vivir, pero bueno como negocio desde luego está bien montado.

¿Qué hace el negocio del sector inmobiliario? Vender sobre plano. Antes de construir una casa, en edificio, los han vendido. Prácticamente no se construye si no se vende antes.

¿Cómo podemos aplicar esto a nuestros negocios? El primer paso que tenemos que dar es visitar las plataformas de crowdfunding. El crowdfunding básicamente consiste en vender algo antes de tenerlo listo para la venta, antes de producirlo. Da igual que sea un producto o un servicio, un libro, un documental, un disco o un gadget electrónico, o unas zapatillas.

La moraleja es salir a vender tu producto o servicio antes de tenerlo todo listo. Hay dos motivos para hacer esto:

  • Evaluamos la respuesta del cliente potencial antes nuestra oferta y comprobamos si realmente el mercado quiere lo que ofrecemos.
  • Tenemos tiempo de ajustar o cambiar nuestro producto/servicio a las necesidades reales de los clientes si nos damos cuenta que lo que ofrecemos es mejorable desde antes de salir al mercado.

#2 Cuéntame lo que haces en un tweet – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

#2 Cuéntame lo que haces en un tweet – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

#2 Cuéntame lo que haces en un tweet - Serie ¿Cuánto has vendido esta semana? 2

Serie ¿Cuánto has vendido esta semana? Capítulo 2: Cuéntame lo que haces en un tweet.

A continuación una transcripción directa de una parte del contenido del podcast.

Hola y bienvenido al capítulo 2 de la serie ¿Cuánto has vendido esta asemana? Hoy cuéntame lo que haces en un tweet.

Lo primero que tenemos que ver es si utilizamos un tweet de los antiguos de los 140 caracteres o de los nuevos de 280 caracteres. ¿Eres capaz de contarme lo qué haces en un solo tweet? Empieza con el de 280 caracteres pero ya te adelanto que si quieres realmente llegar a tu cliente debes ser capaz de contarle lo que haces en tan solo 140 caracteres. Esa será la prueba de que has condensado tu valor diferencial en la menor cantidad de palabras posibles y de esa manera vas a poder generar el mayor impacto posible.

Esto no se improvisa. Escribir un tweet de 280 caracteres explicando lo que hacemos, en qué consiste nuestro negocio, es algo para lo que hay que ponerse con papel y lápiz, con el ordenador, con la aplicación de notas que utilices o con el móvil. Y empezar con una frase general e ir modificándola e ir afinándola. Por supuesto que no se salga del papel, que no sea demasiado extensa, porque si me cuentas un rollo muy largo, aparte de que me voy a perder, no me voy a enterar de lo que haces.

El mensaje de lo que haces tiene que ser entendible por cualquier persona, no solamente por los que saben del tema del que estás tratando, salvo que tu cliente realmente tenga que ser un experto en un sector determinado y entonces si te vas a dirigir exclusivamente a él. Una tarea previa aprender, averiguar muy bien cómo es nuestro cliente.

Una vez que tenemos nuestro mensaje y se entiende, ahora me tiene que resultar apetecible.

En tercer lugar, el mensaje debe ser accionable. Me invite a hacer algo, a llevar a realizar una acción, a comprar, a preguntar más, que invite a la acción, que no sea un mensaje pasivo si no que sea activo.

Un cuarto punto. para mí importante de este mensaje, es que sea diferenciado. Es decir que si cojo tu mensaje y lo extraigo del contexto tengo que seguir teniendo claro qué es lo que haces y cuál es la diferencia de tu propuesta con respecto a lo que pueda hacer la persona de al lado.

En quinto lugar como, quinta variable que yo pondría a la hora de definir nuestro mensaje, es que tiene que ser personal.

[El contenido completo está disponible en el podcast.]


#1- Qué es vender – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

#1- Qué es vender – Serie ¿Cuánto has vendido esta semana?

Capítulo 1 de la serie «¿Cuánto has vendido esta semana?

A continuación una transcripción casi literal del contenido del podcast.

¿Cuánto has vendido esta semana? El podcast en el que te cuento cómo poner en marcha un negocio por el buen camino o al menos por mi buen camino.

Arranco hoy con el primer capítulo de la serie de podcast ¿Cánto has vendido esta semana?, la pregunta que les hago todas las semanas a los emprendedores a los que ayudo a desarrollar sus proyectos de negocio.

En esta serie de podcasts te cuento lo que a mí me ha funcionado por si te sirve de ayuda.

Capítulo 1: ¿Qué es vender?

Vender no es aburrido que es lo primero que se nos viene a la cabeza probablemente. Vender es contar tu pasión, transmitirlo, y si es posible, cobrar por ello.

Pero para cobrar hay que aportar mucho valor, hay que aportar una solución. Te mostraré una forma de gestionar las ventas que a mí me ha funcionado.

Lo primero es darte una mala noticia y es que tu producto o servicio no es lo más importante y lo más importante son tus ventas. Puedes tener un producto mejorable pero vendible, puedes tener un producto perfecto pero si no lo vendes, no tienes nada. Por eso digo que es más importante o son más importantes las ventas que el propio producto o servicio.

En general hablaré de producto pero pero me refiero tanto a producto como servicio. Si no sabes muy bien qué es vender o cómo vender, piénsalo al revés. Qué es comprar, tú eres un comprador, ¿qué haces cuando compras?.
Analicemos el proceso de compra de un producto nuevo. La novedad te llama la atención pero no por sí misma, tiene que tener algún reclamo ese producto nuevo. O bien cubre una necesidad que antes estaba sin cubrir, no es lo más habitual, o bien es un producto sustitutivo de otro porque mejora la solución o el resultado, y por tanto hay una competencia.

A continuación tenemos otras variables que como compradores tenemos en cuenta y es el servicio. ¿Cuánto me va a satisfacer a mí este producto? También el precio aunque con el precio hay muchas cosas que decir. Si quiero decir ahora sobre el precio que el juego del precio más barato es un riesgo y que no te lo recomiendo en absoluto. Jugar a ser el más barato lo más probable es que te lleve al fracaso porque porque el más barato solo puede ser uno. Puedes ser tú, pero sinceramente ¿cuánta pasta tienes para aguantar y hacer la competencia siendo el más barato? Es un juego complicado.

Si pensáis en Amazon, el gigante del comercio electrónico, Amazon nunca es el más barato. Cuando Amazon vende algo que se venden en otro sitio, Amazon no es el más barato. Amazon es siempre tan barato como el más barato pero nunca baja los precios con respecto al precio más bajo de la competencia. Esto que nos sirva para pensar en eso de jugar al precio más barato.

Cuando compramos un producto nuevo estamos pensando en usarlo de una determinada manera en un determinado momento, es decir el producto recrea en nuestra cabeza un mundo, un entorno. Pues nosotros cuando ponemos a la venta un producto o servicio tenemos que recrear el entorno en el cual ese producto o servicio va a ser consumido.

Voy a poner un ejemplo: el fabricante de cámaras de fotos Nikon. En las cámaras que venden los centros comerciales, en la caja lo más grande no se lee el modelo de la cámara, lo que se llama la atención es una frase en inglés que dice algo así como «las experiencias no van dentro· o «experiencias no incluidas». En una frase están recreando un momento determinado de uso de las cámaras Nikon. Están recreando una experiencia de uso, están recreando unas canciones determinadas, están vendiendo y fijaos que no venden el producto. Otro aspecto bastante importante es lo que se viene a llamar en inglés el onboarding. es decir el cómo consigues que tu cliente una vez que se ha interesado en tu producto acabe siendo realmente un cliente, un cliente que se queda, un cliente que paga.

Normalmente el onboarding tiene que ver con servicios pero en definitiva es parecido con producto o un servicio. A nuestro cliente le llama la atención, contacta con nosotros y tenemos que venderle todavía ese servicio porque no la ha comprado.

Si es una aplicación online se ha registrado pero todavía no se lo hemos conseguido vender. ¿Cómo es el proceso desde que el cliente se engancha con nosotros, se hace un primer contacto, hasta que realmente compra?

Todo es un proceso y hay que elaborarlo, hay que planificarlo, hay que mejorarlo, y hay que evaluarlo. Cuando ofrecemos productos en el fondo es muy parecido. Con un producto tenemos que conseguir que con el empaquetado, ese cliente que una vez que se ha interesado y le ha llamado la atención, en unos segundos decida comprarnos el producto porque todo lo que rodea al producto le acompaña.

Recordad otra vez el ejemplo de las cámaras Nikon. Hay todo un proceso en el que están apelando a mis emociones, a cómo puedo llegar a usar la cámara, a que contestes tú en dónde lo puedo llegar a utilizar. Lo bien que voy a disfrutar con esa cámara y todo eso dura muy poco tiempo, es un proceso muy rápido qué Nikon me lo estaba mostrando a través de unas frases y unas imágenes en una caja, pero al final es un proceso también de cómo embarcar al cliente para que una vez que se ha fijado en el producto acabe comprando.

Hasta aquí el primer capítulo de hoy sobre las ventas en esta serie de podcast ¿Cuánto has vendido esta semana? Espero que nos veamos la semana que viene.