Cómo detectar a los vendedores de humo


Hoy puede parecer que el tema se desvía de la Innovación, pero al contrario, este artículo aplica perfectamente a los vendedores de innovación y a otros muchos vendedores de conocimiento.

Tipos de vendedores

Diferencio tres tipos de vendedores, y todos tienen una cosa en común: venden conocimiento, experiencia, saber hacer, lo que ahora se denomina know-how.

En primer lugar están los vendedores de conocimiento que realmente aplican su conocimiento, real y contrastado, para vender productos o servicios. Hasta aquí todo perfecto, de hecho todos (los profesionales independientes) deberíamos ser buenos vendedores de nuestro conocimiento adquirido, y pocas veces lo hacemos bien.

Ahora vienen los vendedores de humo, los que venden un conocimiento que en realidad no tienen porque no lo han adquirido por la experiencia; lo que venden es un conocimiento teórico, puro conocimiento pesudoacadémico, nada de experiencia, saber hacer ni know-how. En estos casos, lo que venden podría ser real, pero en su caso lo que venden es humo porque por la falta de la experiencia lo único que pueden hacer es aplicar el ensayo-error. Si hay suerte y son buenos con los ensayo-error, acertarán más de lo que fallarán.

Y en tercer lugar, está el segundo tipo de vendedores de humo, aquellos que con experiencia y know-how la única manera que tienen de aplicarla sobre proyectos diferentes a los que han gestionado en otro momento es mediante recetas, plantillas o procedimientos, convirtiendo las herramientas (los medios) en los objetivos.

Podría haber un cuarto tipo de vendedor, el más peligroso de todos, y es en el que se juntan los dos tipos de vendedores de humo, los que venden un conocimiento que no han adquirido por la experiencia, y además lo venden con una receta que supuestamente lleva al éxito: catástrofe total.

Y ahora intentaré contestar a la pregunta del titular.

¿Cómo detectar a los vendedores de humo?

El primer problema es que muchos de los que venden un gran conocimiento adquirido no muestran correctamente en sus perfiles o sus bios de redes sociales, web personales, etc., lo que realmente saben por su experiencia.

Para salvar este problema debemos aprender a leer entre líneas, es decir, en función de la variedad y nivel de responsabilidad que ha desempeñado una persona en su vida profesional, podemos inferir que a la fuerza a adquirido un conocimiento valioso, incluso cuando haya quebrado alguno de sus proyectos por el camino.

En segundo lugar siempre nos quedará la incógnita de si ese profesional sabrá transmitir su conocimiento y sobre todo sabrá aplicarlo a casos no necesariamente similares a los que le han permitido convertirse en un especialista en la materia.

Aquí no me atrevo a indicar ninguna forma especial de saber si  el profesional es lo suficientemente flexible y creativo como para saber desarrollar proyectos en distintas materias, salvo que ya lo haya demostrado previamente. En general esto no suele ser un problema, en todo caso, lo que es más difícil es saber transmitir el conocimiento, pero no tanto aplicarlo en otros ámbitos, o al menos a mí me lo parece.

Si el experto supera los dos análisis anteriores, no estamos ante un vendedor de humo de “falso” conocimiento-experiencia.

En cuanto al vendedor de humo de los procedimientos, los indicios que tenemos que buscar es precisamente que indique que su trabajo se basa en documentos, plantillas, procesos, metodologías, y que no las utiliza como herramientas sino que constituyen el objeto de su trabajo, sobre todo cuando hablamos de innovación, un concepto que es abstracto en sí mismo hasta que no se obtiene un resultado tangible.

Unos enlaces sobre este tema sobre todo en lo que se refiere a marketing online

 


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