Elon Musk, un polímata en nuestro tiempo

Hace poco la empresa 3M puso un tweet patrocinado que apareció en mi timeline y ofrecía de manera gratuita un pdf sobre un estudio realizado sobre polímatas.

Lo primero que me llamó la atención fue desconocer el concepto de polimatía, que ahora me parece fundamental. Nota al margen: Polimatía según la RAE: Sabiduría que abarca conocimientos diversos. Para entender de lo que hablo, tal y como lo indica el documento que menciono: el polímata convierte la interdisciplinaridad tecnológica, científica, artística, humanística o incluso deportiva en un recurso al servicio de la creatividad.

Así que lo descargué, lo leí, y contaba cosas interesantes aunque los datos más técnicos y científicos (que a mí me interesaban más que la literatura) no estaban incluidos en el documento; una pena.

Aún así, se mencionaban algunos de los más destacados polímatas de la Historia, desde Mesopotamia, pasando por el Antiguo Egipto, la Antigua China,  Grecia y Roma, el Cristianismo y el Islam hasta la Edad Media. Después pasaba por el Renacimiento, la Revolución Científica, la Ilustración y acababa con los polímatas contemporáneos.

En total destacaba a 50 polímatas, y el último de ellos era Elon Musk, todo un ídolo de actualidad. Si pongo un enlace a cualquier noticia sobre él estará obsoleta en unos pocos días porque habrá otra noticia más reciente. Entre sus habilidades está la de que los medios hablen de él una vez por semana. Si quieres saber más sobre él puedes empezar por la Wikipedia o por tu buscador favorito.

Para que te hagas una idea sobre la lista de los cincuenta polímatas, el primero es Imhotep (año 2690 a.C.) y el número 49 es Alan Turing (año 1912).

Una de las conclusiones del estudio es que los polímatas son más creativos y más innovadores porque son capaces de utilizar conjuntamente el conocimiento experto en distintas disciplinas para crear algo nuevo. Esta conclusión también es válida con equipos de superespecialistas en áreas muy diferentes entre sí que trabajan de manera conjunta en un proyecto común.

Es aquí donde me surge la duda, ¿debemos convertirnos en superespecialistas y trabajar en equipo para ser capaces de innovar o debemos tener tendencia polímata para innovar por nosotros mismos? Si nos fijamos en Elon Musk, de clara tendencia polímata aunque no queramos meterlo en la lista del top 50 de la Historia, estoy seguro de que no se ha rodeado de maravillosa gente normal, sino de gente hiperespecializada y sofisticada en sus conocimientos (sea maravillosa o no, lo digo en el sentido humano de la palabra).

Si me pregunto a mí mismo si quiero ser un polímata (o un tipo con tendencia polímata simplemente), o un superespecialista en algo, suelo terminar pensando que lo mejor es ser una persona normal que disfruta de un montón de cosas variadas de la vida. ¿Tú que quieres ser?